ORACIONES DEL CRISTIANISMO MÍSTICO

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martes, 19 de mayo de 2020


La Filosofía Perenne: La autoayuda ancestral

"La Filosofía Perenne es el Big Bang de las religiones y de los movimientos espirituales. Ella está dispuesta para ti como un libro abierto para ayudarte."

CAPÍTULO 1
La Filosofía Perenne, el máximo factor común
¿Qué es la Filosofía Perenne? Es muy importante que tengamos claro el concepto para poder entender la razón por la cual su significado es tan vasto, trascendental e imprescindible para alcanzar una paz robusta, una expansión de nuestra conciencia, un gran desenvolvimiento espiritual y la contemplación de la Realidad Noumenal Divina, máximo propósito de la vida del ser humano. En el libro La Filosofía Perenne (LFP) de Aldous Huxley, en la página 6, podemos encontrar su definición: “Pueden hallarse rudimentos de la Filosofía Perenne en las tradiciones de los pueblos primitivos en todas las regiones del mundo, y en sus formas plenamente desarrolladas tiene su lugar en cada una de las religiones superiores. Una versión de este Máximo Factor Común en todas las precedentes y subsiguientes teologías fue por primera vez escrita hace más de veinticinco siglos, y desde entonces el inagotable tema ha sido tratado una y otra vez desde el punto de vista de cada una de las tradiciones religiosas y en todos los principales idiomas de Asia y Europa”. Es decir, la doctrina de la Filosofía Perenne consiste en un sincretismo que aglutina los elementos virtuosos, esotéricos y trascendentales de todas las religiones monoteístas y de todos los movimientos de pensamiento espiritual derivados o no de ellas. Entre dichos movimientos podemos mencionar algunos de los más conocidos: masones, rosacruces, teosóficos, herméticos, Cafh, un Curso de Milagros, Nueva Acrópolis, Eckankar, etc., pero hay muchos más, y todos tienen relevancia. 
Para efectos pedagógicos, la comprensión de la Filosofía Perenne puede realizarse utilizando  frases célebres de grandes filósofos místicos.
Ejemplo de una frase célebre representativa de la Filosofía Perenne: “Mi yo es Dios, y no reconozco otro yo que mi Dios mismo”
                                                                                                          Santa Catalina de Genova
Explicando dicha frase de una manera occidental, puntual y concisa, empecemos por decir que el “yo”, en primera instancia, se refiere al yo egoísta, es decir, el yo personal, el yo calculador, el yo amante de los deleites y de los apegos, el yo dependiente de los deseos y pasiones para encontrarle sentido a su vida. Este yo egoísta es el yo inferior, el yo separante que nos aparta de Dios y en consecuencia, nos provoca el sufrimiento. Al decir “mi yo es Dios” significa que nuestro ser interior debe purgarse de ese yo egoísta hasta quedar totalmente libre de él, para que así pueda llenarse de la Voluntad Trascendente e Inmanente de Dios, de tal forma que el ensimismado yo que en un principio gobernaba nuestro ser interior, es expulsado y sustituido por el “espiritual no-yo”, es decir, por nuestra voluntad clarificada y espiritual, por el desprendimiento, por el “abandonarse en Dios”, por el someterse apasionadamente a su voluntad, por el amor a la abnegación (el sacrificio de la voluntad obstinada, egocéntrica).
El espiritual no-yo o divino y eterno no-yo, también puede definirse brillantemente, utilizando la siguiente frase de Jorge Livraga, el fundador de la Asociación Cultural Nueva Acrópolis: “la mente pura e inegoísta, al servicio de la humanidad, despreciando los impulsos egoístas”.
Podemos considerar dos principios fundamentales de la Filosofía Perenne. El primero de ellos enuncia lo siguiente: Todos los entes y bienes materiales-personales que te rodean (inclusive el yo inferior de tus seres amados y de tus congéneres) son efímeros, transitorios, impermanentes, mutables y corruptibles, pertenecen al mundo de ilusión e ignorancia, no son más que espejismos.
(El ser humano carente de una educación espiritual basada en la Filosofía Perenne, ignora o evade el hecho de que el  mundo que perciben sus sentidos es totalmente ilusorio y poco menos que un espejismo).
A continuación veremos los argumentos para demostrar que el mundo material es ilusorio y semejante a un espejismo:
Argumento No.1  La virtual inexistencia de los entes (seres humanos y demás elementos del mundo material) desde el punto de vista temporal y espacial:
Las observaciones astronómicas indican que el universo tiene una edad de 13 700 ± 200 millones de años, es decir, entre 13 mil 500 y 13 mil 900 millones de años. Fuente: http://astronomia.net/cosmologia/FAQ10.htm, y por lo menos 93 mil millones de años luz de extensión. Fuente https://www.fayerwayer.com/2011/02/el-cosmos-seria-250-veces-mas-grande-que-el-universo-visible/ Dicha magnitud equivale a la distancia que un objeto recorrería viajando a  300 mil kilómetros por segundo durante 93 mil millones de años (93.000.000.000 años luz * 299.792km/s * 3600 s/h * 24h/d * 365d/a= 879.244.367.600.000.000.000.000km = 879 mil 244 trillones de kilómetros. Es decir, 879 mil 244 millones de millones de millones de kilómetros).
La Vía Láctea contiene aproximadamente 200 mil millones de estrellas. En el universo hay aproximadamente 200 mil millones de galaxias, y hay aproximadamente 40 mil millones de billones de estrellas (un 4 seguido de 22 ceros). Fuente:     https://www.youtube.com/watch?v=DMgbXy_mCDM
En el universo hay más estrellas que granos de arena en la Tierra. La Tierra es un grano de arena del inconcebible universo, que contiene a su vez millones y trillones de granos de arena (estrellas). Fuente: http://www.ecoosfera.com/2014/07/hay-mas-granos-de-arena-en-la-tierra-o-estrellas-en-el-universo-y-por-que-es-importante-preguntarlo/
La estrella R136a1 (la más grande del Universo hasta ahora conocida) tuvo una masa de 320 soles en el momento de su formación. Tiene un diámetro de casi 50 millones de kilómetros, en su interior cabrían casi 30.000 soles. Si en el Sol caben 1.303.718.00 Tierras, en la estrella R136a1 cabrían 39.111.540.00 Tierras. Con ese cálculo podremos hacernos una idea de lo que somos al lado de la estrella más grande del Universo encontrada hasta ahora. Fuente: https://roskiencia.wordpress.com/2012/10/16/somos-tan-insignificantes-en-el-universo-como-especiales-nos-creemos-2/
Considerando los anteriores datos, cabe preguntarnos lo siguiente: ¿Qué son 80 años de vida de una persona o qué representan los 200 mil años que tiene de existir la especie homo sapiens (https://mihistoriauniversal.com/prehistoria/homo-sapiens/) comparados con los 13 mil 700 millones de años que tiene de existir el universo? Prácticamente nada. En términos de temporalidad son virtualmente inexistentes.
¿Y qué representa el planeta Tierra con sus 40 mil kilómetros de circunferencia, los 7 mil millones de seres humanos que la habitan y todas las cosas creadas por la civilización (los portaviones y submarinos atómicos, los edificios de más de 100 pisos, los puentes de varios kilómetros de longitud, las gigantescas metrópolis, los aviones para transportar más de 500 pasajeros,  las fábricas donde se construyen dichas naves, los mega puertos de contenedores, los mega aeropuertos, etc.) comparados con los 93 mil millones de años luz de extensión del universo conocido que equivalen a 879 mil 244 millones de millones de millones de kilómetros, más  los 200 mil millones de galaxias y los 40 mil millones de billones de estrellas?  Prácticamente nada. En términos de espacialidad,  son virtualmente inexistentes.
En síntesis, la especie humana y la civilización son virtualmente inexistentes o prácticamente la nada. De esta manera, queda demostrada la virtual inexistencia de los entes (seres humanos y demás elementos del mundo material) desde el punto de vista temporal y espacial (que recordemos, constituye el primer argumento del primer principio fundamental de la Filosofía Perenne).