ORACIONES DEL CRISTIANISMO MÍSTICO

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lunes, 30 de enero de 2012

ESPIRITUALISMO ÉTICO Y EL ESPÍRITU CULTURISMO

El espíritu culturismo es la disciplina que persigue el desarrollo más grande y perfecto posible de nuestra Voluntad Espiritual, a través de la oración mística, de los ejercicios espirituales y de los buenos hábitos. Y dicha voluntad nos permitirá transformar los valores éticos y morales en virtudes (hechos concretos). El espíritu culturismo incluye la reflexión meditativa, mediante la cual podemos experimentar la Libertad Absoluta en virtud del Principio de la Incondicionalidad (es decir, la capacidad de alcanzar un enorme bienestar interior sin estar condicionado a la posesión de un determinado bien exterior).
Pero como seres humanos que somos, con problemas y preocupaciones, limitaciones y sufrimientos, estrés, ansiedad  y tiempo limitado para todo, hasta para lo más bello y noble que pueda ser, necesitamos primero que todo, la virtud de sentir pasión por el perfeccionamiento espiritual, lo cual nos dotará de la Voluntad Espiritual necesaria para cumplir con una rutina de ejercicios y de meditaciones que nos permitan ascender a un estado de iluminación de vida interior y así alcanzar la Libertad Absoluta por breves períodos de tiempo. ¿Qué tipo de ejercicios debo hacer? El que más le guste: yoga, aeróbicos, halterofilia, trote, caminata, natación, gimnasia adinámica (isométricos), o inclusive basta con una sesión de respiraciones profundas. El ejercicio físico no es imprescindible, pero definitivamente que ayuda mucho para despejar la mente, para lograr concentración  y para acceder con más facilidad a la vida interior. Tampoco se trata de ejercitar el cuerpo durante horas, porque más allá de todas sus ventajas, en este caso no es más que un medio para lograr un estado mental favorable para la relajación y la posterior meditación.

Finalmente, una vez que nos sentimos a gusto en determinada posición, procedemos con la meditación. Por supuesto que en materia de meditación, se ha escrito y dicho un universo de cosas útiles, y ud. debe buscar lo que más le guste o empezar a experimentar por su propia cuenta. La forma no es lo importante, sino el resultado final. Es imperativo que ud sienta que en ese maravilloso momento, es capaz de desprenderse del interés propio, de sentir que ya no requiere de motivos para poder experimentar un enorme estado de bienestar y de paz, que se terminaron los fines y los medios, las causas y los efectos, que se terminó el mundo de la física y empezó el mundo de la espiritualidad. Ud. debe saber que su espíritu es capaz de atravesar el tejido espacio-tiempo del universo, que puede dejar atrás el mundo de las partículas subatómicas y alcanzar una nueva dimensión. Que en este momento no existe ningún elemento material o personal que pueda condicionar su gran nivel de bienestar y de  iluminación (Principio de la Incondicionalidad), que nunca ha estado más cerca de su Poder Superior, que ahora sabe que es un ser espiritual exitoso, que su felicidad es interior, que su éxito es interior, que su infinita riqueza radica en la capacidad de experimentar la LIBERTAD ABSOLUTA! De que su Yo Superior realmente se encuentra encima de su yo inferior (instintivo, calculador, egoísta), de que la vida no es un fin en sí misma, sino un medio para despertar la vida interior e iluminarla con la Voluntad Espiritual.

Todo el proceso que he explicado y el resultado, ese maravilloso estado de iluminación y de concientización de tu vida interior, de tu éxito interior, de tu capacidad de prácticamente despreciar tu vida exterior (tomando en cuenta su fragilidad y brevedad), es lo que yo llamo ESPÍRITU CULTURISMO!
Nota: El término espíritu culturismo aparece en unos pocos sitios de internet, por lo que me parece que es muy reciente y apto para ser enriquecido.

Es hora de meditar, trascender y liberarse: No necesitamos de un monasterio y de una vida entregada a la vida espiritual para experimentar la libertad absoluta aunque sea por valiosos minutos. Sentirnos liberados en forma absoluta por minutos nos transforma en seres mucho más conscientes en lo ético, en lo humano y en lo espiritual, con un criterio mucho más desarrollado para discernir entre nuestra vida interior y la vida exterior. No somos monjes budistas en el Tíbet, pero dentro de nuestra poderosa vida interior contamos con un hermoso templo para orar, para meditar y para cumplir con el Principio de la Incondicionalidad (sentirnos plenos sin ningún tipo de apego exterior que lo condicione)  y en última instancia, para  alcanzar la Libertad Absoluta: Estado mental y espiritual en el cual no requerimos ni de fines ni de medios para encontrarle el sentido a la vida, cuando somos capaces de experimentar una paz y un bienestar interior inmensos sin necesidad de motivos exteriores, sin necesidad de causas y efectos, sin necesidad del interés propio, sin ningún tipo de apego con los bienes exteriores, sin ataduras que nos mantengan atados al inframundo (el mundo de lo pasajero, efímero, inane, como lo es  la misma vida humana material).

En este momento te encuentras dentro de tu templo interior, el aire es el aire puro de la montaña alta, el cielo es azul como nunca tan azul, los sonidos son los de las aves y no los de las máquinas, no hace calor pero tampoco frío, el viento sopla mansamente con una invitación a meditar, y dentro de tu templo la paz es absoluta, te has aislado del mundo exterior, eres libre de ataduras y de necesidades, eres espíritu, eres algo muy diferente a la materia porque puedes atravesar las partículas subatómicas y el tejido tiempo-espacio, eres un triunfador en tu templo espiritual, eres un espíritu culturista emprendedor, con un desarrollo admirable de tu vida interior, eres diferente a la mayoría, eres más útil, eres instrumento de Dios para hacer el bien.

Vida interior y vida exterior, felicidad interior y felicidad exterior. Éxito interior y éxito exterior. Lo exterior está ocupado por los apegos con los bienes materiales y personales, que son efímeros, temporales, pasajeros, extremadamente finitos. Lo interior no necesita estar ocupado por nada, porque es el hogar del alma, que es inmaterial y eterna. El alma se alimenta con la fe, con las ideas sobre la espiritualidad y con el conocimiento de uno mismo. Lo exterior es el hogar de tu personalidad egoísta, que siempre condiciona tu falsa libertad al logro de cualquier tipo de éxito material o personal. Si no la logras complacer de esa manera, ella misma te lo cobrará muy caro. Si tu vida es rutinaria, ordinaria, austera, con un grado de relativa precariedad en tu situación económica, y lo único que tienes es tu título profesional y tu empleo, pero eso no alcanza para salir del bache en que te encuentras, con un nivel de endeudamiento considerable, te sentirás afligido, deprimido, abatido. Por otro lado, si de repente tu situación cambia, y logras cierto nivel de holgura económica, sobrevendrá la felicidad,  pero no la felicidad auténtica, sino la que es falsa, condicionada a elementos materiales y personales, la que complace tu personalidad egoísta pero no a tu alma.

La verdadera felicidad no se encuentra al vaivén de los acontecimientos que efectivamente cautivan a tu personalidad. No te engañes con la falsa felicidad, y si estás sufriendo por la frustración que te genera tu situación económica o cualquier otro evento por más grave o doloroso que sea, no seas tan débil, no seas tan mezquino, y pon atención a tu vida interior, que es donde se encuentra la verdadera felicidad. Dedícate a desarrollar tu vida interior, preocúpate por hacer ejercicios espirituales, conviértete en un espíritu culturista y desarrolla tu Voluntad Espiritual (que es el mayor de todos los bienes posibles) y accede a la LIBERTAD ABSOLUTA. Éste es uno de los  méritos más valiosos que puede tomar en cuenta el Poder Superior para permitirte disfrutar de un encuentro cercano con Él después de tu vida material. Solo los espíritu culturistas son capaces de experimentar la LIBERTAD ABSOLUTA, solo ellos tienen los méritos más calificados para lograr la Unión Divina después de la muerte!


martes, 24 de enero de 2012

ESPIRITUALISMO ÉTICO: MISIÓN Y VISIÓN

Existen históricamente dos tipos de espiritualismo, el filosófico y el religioso. A mi me interesa el espiritualismo filosófico, por su carácter lógico y racional (y no dogmático). Los fundamentos de dicho espiritualismo provienen de la metafísica y de la ontología (ambas, ramas de la filosofía). La metafísica propone la existencia de la ley eterna, y dicha ley sentencia lo siguiente: No debemos preferir lo material a lo espiritual, ni lo efímero a lo eterno, ni lo cómodo y placentero, a lo virtuoso (El  Libre Albedrío, San Agustín, capítulos VI y XII).

Luego, de la ética específicamente, me interesa subrayar la suprema obligación  que tiene el ser humano de auto desarrollarse integralmente, lo cual significa propiciar un desarrollo equitativo de sus diferentes áreas de actividad (es decir, el hombre y la mujer multidimensionales), y esto implica que tenemos que tener un estilo de vida austero, no tan excesivamente comprometido con el adelanto material, para que así realmente dispongamos de tiempo para invertirlo en nuestro adelanto espiritual y en un cumplimiento equitativo de todos nuestros roles. Y dicho desarrollo integral requiere del don de la Voluntad Espiritual. Dice San Agustín en su libro El Libre Albedrío con respecto a la voluntad: “El que tiene esta buena voluntad tiene ciertamente un bien, que debe preferir con mucho a todos los reinos terrenos y a todos los placeres del cuerpo. Mas el que no la tiene, carece, sin duda, de lo que es superior a todos los bienes” (Capítulo XII).

He pasado algunos años tratando de definir la suprema razón de ser  de nuestro paso por esta vida terrenal, la he modificado varias veces a medida que asimilo nuevas ideas y conocimientos, y al día de hoy, en este mismo instante, quiero manifestar que dicha razón  (que por supuesto es el pilar fundamental del Espiritualismo Ético) es la siguiente: Trascender nuestra personalidad egoísta a través de nuestro compromiso con los valores (reflejado a su vez en hechos concretos que son las virtudes o los méritos espirituales) con el fin de alcanzar la UNIÓN DIVINA.  Aplicando la dialéctica y el lenguaje de la Planificación Estratégica (ciencia de la administración) al desempeño espiritual, podemos afirmar que nuestra misión consiste en trascender nuestra personalidad egoísta y nuestra visión en alcanzar la UNIÓN DIVINA. 

Existen varias herramientas fundamentales para lograr la trascendencia de la personalidad, y una de las más útiles, es la herramienta de la meditación dirigida a cumplir con el Principio de la Incondicionalidad y a experimentar la Libertad Absoluta. En términos sencillos, es la meditación mediante la cual somos capaces de alcanzar un enorme bienestar interior de tipo incondicional, es decir, un bienestar que no requiere de condicionamientos exteriores o personales porque tiene su asidero dentro de nuestra Vida Interior Desarrollada. Al liberarnos totalmente de los motivos convencionales y de los apegos con los bienes exteriores, logramos despojarnos del interés propio, y en consecuencia, desembocamos en el mar de la Libertad Absoluta, lo cual significa que la felicidad y el éxito interiores han llegado a adquirir mucha mayor relevancia que  la felicidad y el éxito exteriores. Y el desarrollo y fortalecimiento de la vida interior, debe verse reflejada en una vida de austeridad, de servicio, de sacrificio, de desempeño espiritual y de gran bienestar interior.




domingo, 1 de enero de 2012

HOMBRE PEQUEÑO vs. HOMBRE GRANDE


"El hombre pequeño se apasiona y se complace con sus objetivos materiales-personales, ese es su techo; mientras tanto, el hombre grande, realmente grande y trascendental, se apasiona y se complace con sus objetivos ascéticos-espirituales, y por lo tanto, nunca encontrará un techo que lo limite". Esta frase es de mi autoría, y me sirve de introducción para retomar el tema de la lealtad que todo ser humano, en algún momento de su vida (no muy tarde por supuesto), debe entregársela a uno de los dos amos posibles: la virtud y el perfeccionamiento espiritual, o el placer y la comodidad. Si escoge sabiamente, se inclinará obviamente por la primera opción, y si se compromete con seriedad y empieza su trabajo de desempeño espiritual, con método y con disciplina, habrá ingresado a la tribu de equilibristas espirituales.

Debo confesarles algo: soy un hombre que quedó marcado por la depresión sicológica, la cual me acompañó desde adolescente. A pesar de que fui un estudiante de secundaria excelente, debido a una gran crisis depresiva reprobé un año. Mis padres no tuvieron la capacidad de detectar mi enfermedad y ni yo mismo era consciente. En los años 70 y principios de los 80, en mi país Costa Rica no existía tanta información médica y científica como la que existe hoy, ni tampoco la facilidad para obtenerla. Mucho menos fármacos antidepresivos tan efectivos y relativamente inocuos como los de hoy en día. De tal manera que ante tal amenaza, fui una persona muy afectada y muy vulnerable. La depresión me sumió en una crisis muy severa durante mis primeros cuatro años en la universidad, en los que ni pude encontrar la carrera universitaria adecuada, ni tampoco pude tener un desempeño académico decente. Me refugié en la afición por la música rock y pop(sin drogas por fortuna)y traté de superar mis complejos con las mujeres. En el 85 murió mi padre de un infarto fulminante en mi casa a las 6 de la mañana, justo cuando yo estaba mejorando un poco mi estado anímico y cuando estaba forjando una relación muy bonita de amistad con él. Mi madre era ama de casa, le quedó una floja pensión, yo era el único de mis hermanos que quedaba en la casa, así que tuve que empezar a trabajar y a estudiar en las noches. Para conseguir trabajo, tuve que matricularme en la carrera de administración. A mis 22 años estaba haciendo trabajos que no me gustaban y estudiando una carrera que tampoco me gustaba. Y como uno es bueno únicamente en aquello para lo que siente pasión, fui un estudiante y un trabajador mediocre, y eso me condenó a ser un hombre con una condición económica precaria. Hoy día, a mis 47 años soy un agente de seguros con 6 años de experiencia, tratando de abrirse camino en un mercado que recién se abrió a la competencia. Como conclusión de todo lo anterior: Estoy ubicado en la clase media baja, así de fácil! Pero tal situación, lejos de ser una dificultad o una amenaza, se ha constituido en una gran fortaleza y oportunidad para mi perfeccionamiento espiritual y para mi carrera de Equilibrista Espiritual (EE)! Sí, porque qué fácil llamarse EE cuando se vive con un gran nivel de comodidad. Qué hipócrita afirmar que tu amo es la virtud y el desenvolvimiento espiritual cuando pasas todo el día metido en tu trabajo, en tus ingresos y en tus posesiones, cuando disfrutas la comodidad de un auto de lujo. No señor, el perfeccionamiento espiritual tiene que doler! Es decir, tiene que haber un cierto grado de pobreza material voluntaria, porque de lo contrario, tu amo es la comodidad y la vanidad.

En mi caso particular, mi relativa pobreza material no fue producto de un acto deliberado de desprendimiento de cosas, sino del efecto de la depresión desde mi adolescencia hasta mis 34 años cuando empecé a tratar mi enfermedad con antidepresivos (Antes de eso, estuve varios años en psicoterapia, pero a pesar de mi esfuerzo, no me resultó efectiva para combatir la depresión). Pero lo importante y meritorio, es que a pesar de que yo experimento cierta frustración desde el punto de vista de mi adelanto material y profesional, he tomado mi situación como todo un desafío y una gran oportunidad para romper con los condicionamientos materiales y avanzar en mi desempeño espiritual, para no depender de la comodidad, para no echar de menos las cosas materiales que no poseo, sino más bien, para demostrarme a mí mismo y a mi Poder Superior, que mi lealtad es hacia Él y hacia la virtud y el perfeccionamiento espiritual.

Las casas grandes y elegantes, los autos de lujo, los viajes de placer al extranjero, los colegios y escuelas privadas elitistas, los compromisos sociales opulentos y exhibicionistas, los restaurantes exclusivos, y un montón de bienes y servicios más, todos superficiales, no pueden formar parte de la vida de un equilibrista espiritual (EE), ya que de lo contrario, su amo sería el placer y la comodidad. La vida de un EE tiene que estar caracterizada por la austeridad y por un cierto grado de ascetismo, reflejado en el amor a la humanidad, en la vocación al servicio.

Termino esta entrada con la siguiente frase de Albert Eisntein: "La comodidad y la felicidad nunca me han parecido una meta. Esas bases éticas me parecen los ideales del rebaño de cerdos...Las metas comunes del esfuerzo humano -obtener posesiones, éxito exterior y lujo- siempre me han parecido despreciables, desde que era muy joven".

ESCATOLOGÍA ECLÉCTICA (escatología cristiana, esotérica y trascendentalista)


La escatología según el diccionario enciclopédico Mi Pequeño Larousee, significa lo siguiente: Conjunto de doctrinas y creencias relacionadas con el destino último del hombre y del universo. Es decir, la escatología es una disciplina (una rama de la teología) que trata de descifrar lo que le espera al hombre después de su muerte material. Desde mi perspectiva del fenómeno escatológico, el mismo puede explicarse y predecirse en forma más convincente y acertada, utilizando elementos de la escatología cristiana, de la escatología esotérica u ocultista (en su sentido clásico, serio) y de mi propia cosmovisión escatológica,  que he denominado trascendentalista. La escatología es una disciplina a menudo olvidada en el análisis más profundo y amplio que se quiera hacer sobre nuestra relación con el Poder Superior y del futuro que nos tiene preparado y de la responsabilidad que nos concierne con dicho futuro. Pero es una de las disciplinas más cautivantes y apasionantes que podemos estudiar y enriquecer, ya que estamos adelantándonos a las respuestas que obtendremos luego de nuestro deceso.

La vida humana es el primer estadio existencial de nuestra alma. Desde el punto de vista del desarrollo y perfeccionamiento espiritual, todos nacemos, crecemos y envejecemos como diamantes en bruto, es decir, con las cualidades potenciales para trascender la mera condición de seres dominados por la inteligencia calculadora egoísta, por las pasiones, por las emociones y por el apego con los bienes exteriores. En este sentido, hay que considerar ciertas condiciones que son vitales para lograr esa trascendencia tan importante. Tales condiciones son las siguientes: Los que por mérito propio o mérito de  otra persona descubrimos y tomamos conciencia de la Ley Eterna (San Agustín de Hipona: El Libre Albedrío); los que amparados en una determinada religión o en el conocimiento de la Sabiduría Antigua logramos ser consecuentes en mayor o en menor medida con dicha ley; los que demostramos tener la capacidad para aprovecharla, con el fin de asumir el perfeccionamiento de nuestro espíritu para la Unión Divina como la misión fundamental de nuestras vidas, y aceptamos con gratitud los sacrificios inherentes a ello; los que nos comprometemos con un camino de desenvolvimiento y de superación ascética-espiritual como un apostolado y lo reflejamos en nuestro estilo de vida austero, modesto, altruista, discreto. Aquellas personas que logren cumplir en mayor o en menor medida con dichas condiciones, se destacarán por cierto pulimiento en sus almas y así se librarán de su condición de diamantes en bruto (Para ello también han sido capaces de experimentar a través de la meditación o por otro medio, del gozo de la libertad absoluta). Dicho de otra manera, se han convertido en principiantes de alquimistas (trasformadores de vicios en virtudes). Este adelanto espiritual tan significativo, les procurará un estadio existencial posterior a la muerte muy cercano a la Unión Divina y por supuesto que  mucho más favorable en relación con  aquellos (la gran mayoría) que no lograron ningún adelanto espiritual significativo. Para todos los que se quedaron como diamantes en bruto, les espera un estadio existencial en el que sus almas se encontrarán completamente solas y aisladas,  sin posibilidad de establecer algún tipo de contacto o comunicación con otra alma, sin posibilidad de obtener conocimientos o información de nada, sin ningún tipo de certeza, sin posibilidad alguna de salirse de ese aislamiento. El Poder Superior les brindará una revelación a estos entes: La razón por la que se encuentran en dicho estadio existencial carencial, es la consecuencia de no haber cumplido con la Ley Eterna (dicha ley nos manda amar las cosas ordenadamente conforme su grado de perfeccionamiento espiritual, y no preferir lo material a lo espiritual, ni lo efímero a lo eterno, ni lo cómodo y placentero a lo virtuoso), la cual, aunque no les fue enseñada en forma explícita, es inherente a la facultad de la intuición humana, por lo que no caben justificaciones. Por lo tanto permanecerán un período de tiempo indeterminado en dicho estadio carencial para que tomen conciencia de la importancia de entender y cumplir el orden universal de la Ley Eterna. Luego esos entes podrían encarnar en seres humanos, conservando en su subconsciente la experiencia que tuvieron en el estadio carencial, y así tendrán la oportunidad de redimirse. Quizás lo logren, quizás no. En caso de ser necesario, volverán a repetir el proceso. Pero también, el Poder Superior puede determinar que un ente demostró los méritos suficientes durante su permanencia en el estadio existencial carencial y no requiere encarnar, y entonces puede proseguir su camino hacia la Unión Divina.

En el caso de los entes que por una u otra vía, se encuentran en el estadio existencial opuesto al carencial, es decir, el estadio de plenitud,  podría ser que el Poder Superior los someta a una nueva prueba y más difícil de lo que fue su paso por el planeta Tierra. En tal caso, estos entes pueden adquirir vida y nacer en un planeta cuya civilización es muchísima más virtuosa e inegoísta que la civilización humana, de tal manera que para estar a la altura de los seres más evolucionados espiritualmente que viven en dicho planeta, tendrán que aumentar el dominio que ya tienen sobre su personalidad egoísta, y si no lo logran, podrían tener que permanecer un tiempo en un nuevo estadio existencial carencial adecuado a los atributos de la civilización de este segundo planeta. En caso de lograrlo, ascenderán a un segundo estadio existencial de plenitud. Con cada peldaño ganado, estaremos más cerca de la ansiada Unión Divina!