ORACIONES DEL CRISTIANISMO MÍSTICO

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martes, 24 de enero de 2012

ESPIRITUALISMO ÉTICO: MISIÓN Y VISIÓN

Existen históricamente dos tipos de espiritualismo, el filosófico y el religioso. A mi me interesa el espiritualismo filosófico, por su carácter lógico y racional (y no dogmático). Los fundamentos de dicho espiritualismo provienen de la metafísica y de la ontología (ambas, ramas de la filosofía). La metafísica propone la existencia de la ley eterna, y dicha ley sentencia lo siguiente: No debemos preferir lo material a lo espiritual, ni lo efímero a lo eterno, ni lo cómodo y placentero, a lo virtuoso (El  Libre Albedrío, San Agustín, capítulos VI y XII).

Luego, de la ética específicamente, me interesa subrayar la suprema obligación  que tiene el ser humano de auto desarrollarse integralmente, lo cual significa propiciar un desarrollo equitativo de sus diferentes áreas de actividad (es decir, el hombre y la mujer multidimensionales), y esto implica que tenemos que tener un estilo de vida austero, no tan excesivamente comprometido con el adelanto material, para que así realmente dispongamos de tiempo para invertirlo en nuestro adelanto espiritual y en un cumplimiento equitativo de todos nuestros roles. Y dicho desarrollo integral requiere del don de la Voluntad Espiritual. Dice San Agustín en su libro El Libre Albedrío con respecto a la voluntad: “El que tiene esta buena voluntad tiene ciertamente un bien, que debe preferir con mucho a todos los reinos terrenos y a todos los placeres del cuerpo. Mas el que no la tiene, carece, sin duda, de lo que es superior a todos los bienes” (Capítulo XII).

He pasado algunos años tratando de definir la suprema razón de ser  de nuestro paso por esta vida terrenal, la he modificado varias veces a medida que asimilo nuevas ideas y conocimientos, y al día de hoy, en este mismo instante, quiero manifestar que dicha razón  (que por supuesto es el pilar fundamental del Espiritualismo Ético) es la siguiente: Trascender nuestra personalidad egoísta a través de nuestro compromiso con los valores (reflejado a su vez en hechos concretos que son las virtudes o los méritos espirituales) con el fin de alcanzar la UNIÓN DIVINA.  Aplicando la dialéctica y el lenguaje de la Planificación Estratégica (ciencia de la administración) al desempeño espiritual, podemos afirmar que nuestra misión consiste en trascender nuestra personalidad egoísta y nuestra visión en alcanzar la UNIÓN DIVINA. 

Existen varias herramientas fundamentales para lograr la trascendencia de la personalidad, y una de las más útiles, es la herramienta de la meditación dirigida a cumplir con el Principio de la Incondicionalidad y a experimentar la Libertad Absoluta. En términos sencillos, es la meditación mediante la cual somos capaces de alcanzar un enorme bienestar interior de tipo incondicional, es decir, un bienestar que no requiere de condicionamientos exteriores o personales porque tiene su asidero dentro de nuestra Vida Interior Desarrollada. Al liberarnos totalmente de los motivos convencionales y de los apegos con los bienes exteriores, logramos despojarnos del interés propio, y en consecuencia, desembocamos en el mar de la Libertad Absoluta, lo cual significa que la felicidad y el éxito interiores han llegado a adquirir mucha mayor relevancia que  la felicidad y el éxito exteriores. Y el desarrollo y fortalecimiento de la vida interior, debe verse reflejada en una vida de austeridad, de servicio, de sacrificio, de desempeño espiritual y de gran bienestar interior.




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