INTRODUCCIÓN
Si tenemos la bendición de tener nuestras necesidades básicas satisfechas (fisiológicas, de seguridad, sociales, etc), entonces lo esencial, lo trascendental, lo prioritario de nuestras vidas, se resume en una MISIÓN: Trascender nuestra personalidad egoísta, madre de la mayoría de nuestros vicios, defectos y mezquindades; y en una VISION: Utilizar dicha trascendencia como vehículo para obtener un mayor grado de acercamiento con la Unión Divina, antes y después de nuestra muerte. Un camino estratégico orientado por dicha misión y visión, es, desde mi humilde punto de vista, la mejor fórmula para tener ciertas garantías de lo que nos sucederá después de esta breve y exigua vida. Es inane la vida cuantitativamente, pero muy valiosa como oportunidad para nuestro perfeccionamiento espiritual, condición básica creo yo, para llegar con mejores opciones de sobrevivir con decencia en nuestra siguiente etapa existencial, que debería poseer un mayor grado de misticismo, si partimos de la hipótesis de la EVOLUCIÓN ESPIRITUAL, es decir, que cada nuevo estadio existencial es un peldaño más arriba que nos va acercando a la plenitud de la Unión Divina con el Poder Superior.
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