ORACIONES DEL CRISTIANISMO MÍSTICO

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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Misión: Trascender nuestra personalidad

La personalidad egoísta es nuestro verdadero excremento

Nada más piensen en esto: Cómo sería la civilización humana si no existieran el egoísmo, la vanidad, la presunción, la arrogancia, la envidia, la intriga, la opulencia, el hedonismo, el vicio, la inmodestia, etc. Podríamos imaginar una civilización muy virtuosa, en la que las personas no sufrirían tanto. Podríamos imaginar, en términos de ideología, una sociedad mucho más justa en lo que respecta a la distribución de la riqueza, mucho más pacífica, en términos de delincuencia y de conflictos civiles y geopolíticos. Todos los vicios o defectos que mencioné al inicio, son los elementos que caracterizan en gran medida a la personalidad egoísta, la gran culpable de que nuestro mundo sea tan mediocre e indigno.

Equilibrio espiritual vs Personalidad Egoísta

La personalidad egoísta (PE) es un fenómeno cautivante desde cualquier punto de vista que se le analice. En la religión cristiana por ejemplo, un pecado es todo hecho, dicho, deseo, pensamiento y omisión contra la ley divina. Si por ejemplo, yo siento un gran odio hacia una persona, estoy cometiendo un pecado, porque la ley divina manda amar y perdonar a nuestros congéneres. Pero ese odio o ese pecado, es una manifestación de mi personalidad que es vanidosa y rencorosa. Si yo odio a una persona, o me rindo ante una tentación muy banal,  se debe a que estoy siendo dominado por mi yo inferior (por mi PE) y no  por el demonio, como lo consideraría el cristianismo conservador.  La persona que asesina, lo hace porque está siendo dominado por su PE y porque por una serie de razones que veremos más adelante, no cuenta con  los instrumentos necesarios para contener los deseos de esa fuerza interior que es inherente a su naturaleza humana.

En la sabiduría oriental antigua, que dio origen al ocultismo o esoterismo, la PE tiene un lugar preponderante y se le estudia en una forma mucho más racional y sistemática, es identificada, reconocida y aceptada claramente, de tal manera que se pueda visualizar como una parte integral de la naturaleza humana pero que en principio, es la más poderosa, la que lleva las riendas de la vida de todos los seres mortales (por eso nuestra civilización es tan reprochable y mezquina en cuanto a virtudes) y que obviamente debe ser combatida diariamente, sin descanso, hora tras hora, con el objetivo de alcanzar cierto nivel de dominio sobre ella, de tal manera que su gran energía pueda ser redireccionada hacia el logro de un equilibrio entre nuestra superación ascética-espiritual y nuestra superación material-personal, o lo que es lo mismo, un Equilibrio Espiritual en nuestras vidas.

Por supuesto  que no es nada fácil lograr el equilibrio espiritual. La posibilidad de  brindar testimonio de lo difícil que resulta,  es una de las razones por las que he decidido abrir este blog. Porque alrededor de todo el mundo hay hombres y mujeres que yo denomino “equilibristas espirituales” que han asumido el reto de tener un estilo de vida comprometido con las virtudes, con el recto camino. Me refiero a un estilo de vida que los diferencia de la inmensa mayoría de seres humanos, que aún siguen enajenados dentro de la famosa caverna. Es el desafío de aprender a caminar sobre una cuerda ayudados de una vara para mantener el equilibrio y así no ser atraídos  por la fuerza de la gravedad, o dicho en forma literal, por la personalidad egoísta. Los equilibristas tienen diferentes caminos espirituales para lograr el mismo objetivo. Dentro de las religiones monoteístas, detrás de las grandes masas enajenadas, hay equilibristas que son conscientes de la diferencia entre la virtud y el vicio, entre el trascendentalismo y el ritualismo. Y por supuesto que dentro de todos los grupos esotéricos (teosóficos, rosacruces, acropolitanos, cafh, etc.) hay muchos equilibristas.

Yo tengo 47 años, y a mis 27 años, empezé a desarrollar una fe trascental relativamente independiente. Por supuesto que necesitaba alguna influencia doctrinaria, que en mi caso tomé del critianismo. A los 34 años entré a Nueva Acrópolis y durante un año completo recibí la instrucción sobre la sabiduría oriental. No seguí porque el trabajo, el estudio, mi pasión por escribir y la familia, me dejaban sin el tiempo adecuado, pero además porque decidí seguir mi camino espiritual en forma autodidacta. Un camino que con el conocimiento esotérico, empezó a tomar una forma mucho más clara y sólida.

Actualmente estoy conociendo Cafh. Pero independientemente del camino espiritual elegido, lo más importante son por supuesto, los hechos concretos, los méritos espirituales, o también, el camino recto marcado por las virtudes.

Soy costarricense, soy agente de seguros, vivo en la provincia de Heredia, soy fiel a mi rol de equilibrista espiritual, cada día lo hago un poquito mejor, cada día logro permanecer más tiempo sobre la cuerda sin caerme, pero qué dificil hacer un trabajo tan duro, tan sacrificado. A pesar de mi progreso, a menudo me quejo por mis modestas necesidades materiales que no están plenamente satisfechas. Quisiera tener un auto más nuevo, completar la construcción de mi casa que estoy habitando, conseguir un cliente tipo "pez grande" que incremente significativamente mis ingresos, etc. Es entonces cuando reconozco que ese tipo de quejas revelan que aún tengo apegos muy fuertes con las cosas materiales y tengo por delante un gran desafío.

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