He publicado un nuevo capítulo, el No. 10 de mi relato "El mundo, si todos fuésemos iluminados" para continuar con la historia de la Gran Revelación Universal o Divina, en la cual, el Poder Superior somete a la humanidad a una prueba máxima de dominio sobre su personalidad egoísta, la cual es la culpable en gran medida del mundo mezquino, excluyente y defectuoso en extremo, que tenemos hoy día. Un mundo por el que sentiríamos mucha vergüenza e indignación, si existieran otros mundos con civilizaciones mucho más virtuosas, éticas, incluyentes y comprometidas con el desenvolvimiento espiritual. Mi obra "El mundo, si todos fuésemos iluminados", a fin de cuentas persigue que visualicemos el mundo como nos gustaría que fuera a todos aquellos que gracias al conocimiento de la Sabiduría Antigua (que incluye por supuesto al Esoterismo clásico), de la Filosofía Práctica,de la ética universal perenne, el Espiritualismo psicológico y de la Fe Trascendental (la que está al servicio del Yo Superior), hemos dado el paso al frente para salirnos del gran rebaño de ovejas domesticadas, y que hagamos lo máximo posible a nivel individual para acercarnos a ese modelo ideal.
El supremo objetivo del ser humano, es aprovechar su vida para alcanzar un mayor grado de unión con el Poder Superior, no solo después sino antes de su muerte. El medio para lograrlo es la trascendencia de su personalidad egoísta, lo cual es un enorme desafío, y si bien es cierto que los hechos concretos al final son los que cuentan (las virtudes), se requiere de previo una base de conocimiento ético y de sabiduría antigua (ESPIRITUALISMO ÉTICO)para tener éxito en esa misión tan difícil.
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