ORACIONES DEL CRISTIANISMO MÍSTICO

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jueves, 28 de marzo de 2013

El Espiritualismo Ético y el Supervivencialismo Extremo


Soy un supervivencialista extremo pero de tipo espiritual, por eso lucho día tras día contra los deseos, las emociones, los motivos y contra todo tipo de apego con los bienes exteriores (dichos apegos son: con el yo inferior de mis seres amados y congéneres en general, con los placeres no virtuosos, con los bienes materiales y personales en general, con los problemas y las preocupaciones, y finalmente, con la vanidad). Cuanto más desarrollada sea mi Vida Interior, cuanto más libre me encuentre yo de condicionamientos, más y mejor preparado estaré para encarar mi destino escatológico, o lo que me ocurra después de morir.

Yo jamás confiaría mi destino escatológico a lo que prescriben las religiones monoteístas a través de sus dogmas. Durante muchos años he estudiado la Sabiduría Antigua (filosofía griega, esoterismo clásico, ética universal) y la Filosofía de la Espiritualidad del alma, que son manantiales de conocimiento libres de dogmas, y a la vez, tan sustanciales e imprescindibles, que le han dado a las religiones el sustrato ético y conceptual para sus libros sagrados.

Gracias al estudio de la  sabiduría, de la ética universal y de la filosofía, logré convertirme inicialmente en un hombre de fe independiente. Y luego de madurar por muchos años, en un hombre de fe trascendental (es decir, la fe que está al servicio de mi voluntad espiritual, y no al servicio de mi personalidad egoísta calculadora). Ahora el paso siguiente que estoy dando, es transformarme en un supervivencialista extremo espiritual. Y cuando digo extremo, me  refiero a que luego de cumplir de la mejor manera posible con mi superación ascética-espiritual y con mi superación material-personal (en mi esfuerzo por alcanzar todos mis objetivos y siguiendo estrictamente dicho orden), debo practicar el arte de despreciar y de ser indiferente ante  los motivos, deseos y emociones de mi personalidad, y ante los bienes exteriores que usualmente llenan y le dan sentido a las vidas de las personas comunes.

Los preppers o supervivencialistas extremos que se preparan para enfrentar exitosamente un evento catastrófico de alcance mundial, y de origen político, ideológico, económico, biológico, ambiental o natural, se toman muy en serio el tema de la supervivencia. Por ejemplo, almacenan alimentos y semillas, adquieren vestimenta, contenedores apropiados y artefactos que purifican agua, establecen planes estratégicos, tienen varias armas de fuego y se adiestran en su uso, aprenden defensa personal, se mantienen en una condición física aceptable, etc. En resumen, invierten tiempo, dinero y esfuerzo con el fin de estar preparados en caso de que suceda un evento catastrófico mayor que podría concretizarse en los próximos 10 o 20 años quizás. Yo particularmente, le apuesto a un desastre ambiental provocado por el calentamiento global y el cambio climático, pero a un plazo mucho más largo, por lo menos hasta dentro de 50 años. Los preppers vislumbran diferentes tipos de amenazas a un plazo mucho más corto de tiempo, pero perfectamente podrían equivocarse. En cambio, la muerte es un hecho absolutamente cierto e inevitable. Por más pequeños que se fabriquen los chips, por más que avance la nanotecnología, por más que se industrialice la órbita terrestre,  la muerte seguirá siendo una condición humana insalvable e imprevisible en cuanto al momento exacto de ocurrencia.

¿Cuándo podría morir? ¡Hoy! ¿Cuándo debería prepararme para mi destino escatológico? ¡Hoy! ¿Y cómo y por qué debo prepararme? Primero responderé al ¿Cómo?: Siendo el hombre más ambicioso de la historia de toda la humanidad, al aspirar a despreciar los deseos, las emociones, los motivos, los apegos con los bienes exteriores, desarrollando un blindaje espiritual contra todos esos elementos del mundo de ilusión e ignorancia, que es el mundo conocido por el gran rebaño de ovejas domesticadas (todos los millonarios y millonarias que salen en las listas de Forbes y que son extremadamente exitosos y ambiciosos, no son más que ovejas domesticas del rebaño). Semejante ambición es la que me brinda la calidad de supervivencialista espiritual extremo, porque debo arrancarme todos esos condicionamientos, todas esas cadenas y vivir feliz sin todos esos elementos que son los que le dan sentido y razón de ser a las vidas de las ovejas domesticadas espiritualmente. ¿Cuál es la felicidad que no está condicionada por los elementos del mundo de ilusión e ignorancia? ¡La felicidad espiritual! Que es aquella que experimento al ser consciente de que me he liberado de los deseos, las emociones y de los motivos y que por lo tanto ya no soy un cavernícola espiritual y en consecuencia, podré acceder a la Unión Divina (porque soy un profesional del Espiritualismo Ético o de la Auto Trascendencia).

Ahora sigo con la respuesta al ¿Por qué debo prepararme? Porque podemos morir en cualquier momento y de 900 manera diferentes, y si al momento de morir, somos unos mediocres primitivos espirituales que sufrimos a causa de los deseos insatisfechos, de la ausencia de emociones fuertes, de la escasez de motivos de tipo material, entonces, con base en la doctrina esotérica o sabiduría antigua, con base en la ética universal atemporal, con base en la pansofía, con base en el principio del Perfecto Orden Divino de San Agustín de Hipona, con base en la planificación estratégica espiritual y el trabajo planificado y dedicado como medio para alcanzar objetivos, con base en el criterio de los méritos individuales, etc., no podremos trascender hacia la Unión Divina y su estadio existencial de plenitud, sino que contrario a nuestros deseos, iremos a un estadio existencial carencial, donde cada alma enfrentará diferentes grados de precariedad.

En síntesis, los supervivencialistas espirituales extremos nos caracterizamos por NO SER primitivos espirituales. Por no ser hombres y mujeres tan mediocres, tan mezquinos, tan ordinarios, tan ciegos, que no son capaces de reconocer los elementos del mundo de ilusión e ignorancia. Por no ser tan cándidos en relación con el destino escatológico de cada quien.

domingo, 3 de marzo de 2013

El Espirutalismo Ético y el Fundamento de la Incondicionalidad



El total de defunciones por año en el mundo entero es de aproximadamente 370 millones de personas (incluyendo todas las causas de muerte). Tenemos entonces 370 millones de almas -que si creemos en un Poder Superior y en una vida posterior a la muerte- deberían tener un destino o un propósito divino. En ese gran grupo de muertos, hay personas de todas las religiones y sectas existentes, ateos, personas de fe independiente, personas de las diferentes escuelas esotéricas, personas indiferentes ante el tema, las que simplemente no tienen tiempo para su dimensión espiritual, etc. En términos muy simples y cándidos, uno pensaría que la tarea que tiene Dios año tras año, de escoger cuales almas tienen el mérito para acceder a la Unión Divina, es muy compleja y enmarañada, dada tanta diversidad de creencias, dogmas e ideas. ¿Podríamos nosotros, desde nuestra humilde, mortal y limitadísima condición humana, conocer los criterios que utilizaría Dios para seleccionar entre esos 370 millones de muertos por año, aquellas almas que tienen el mérito para acceder a la Unión Divina o por lo menos a un nivel de mayor cercanía con ésta? Por supuesto que sí: Aquellos que pertenecen a la Iglesia del Fundamento de la Incondicionalidad son las almas que pueden aspirar a alcanzar la Unión Divina, ese es el CRITERIO. No se trata por supuesto de una iglesia como tal, sino que es una manera de incluir en un grupo virtual, a todas aquellas personas que gracias a su conocimiento de la sabiduría antigua y de la doctrina esotérica, han logrado hacer del Principio de la Incondicionalidad su estilo de vida, es decir, han logrado superar la etapa primitiva de depender de los motivos, los deseos y las emociones para encontrarle sentido a la vida, y han sido capaces de experimentar con frecuencia un gran bienestar derivado de sus ideas,  principios y objetivos espirituales (es decir, han alcanzado la Auto Trascendencia). Los miembros de esta iglesia, también son fieles cumplidores del Principio del Perfecto Orden Divino, cuyo autor es San Agustín de Hipona, el gran filósofo medieval. Dicho principio, derivado de las disciplinas filosóficas de la metafísica y la ontología, dispone amar ordenadamente las cosas conforme su grado de perfeccionamiento espiritual, y no preferir lo material a lo espiritual, ni lo efímero a lo eterno, ni lo cómodo y placentero a lo virtuoso, es decir, se trata de un principio totalmente consecuente con el Principio de la Incondicionalidad y con  la Auto Trascendencia. Los miembros de esta iglesia iconoclasta, también llevan  un estilo de vida basado en corrientes de la filosofía clásica como por ejemplo, el ascetismo, el estoicismo, la apatía y la ataraxia, que en esencia, propugnan por una vida libre de apegos con los bienes exteriores, de austeridad, de servicio. No puede faltar en el arsenal de los incondicionalistas, el sustento de la ética universal atemporal. Y existen todavía más instrumentos que conforman el marco filosófico-espiritual de los incondicionalistas, que mencionaré en la próxima publicación. Todos ellos, a fin de cuentas, lo que hacen es expandir sus conciencias y pensamientos.


Tenemos incertidumbre con respecto a nuestro destino escatológico. Primero, porque podemos dudar si existe, aunque el espiritualismo metafísico enuncia que el entendimiento y la voluntad, al tener facultades inorgánicas, son indiscutiblemente substancias espirituales y por tanto, eternas.   Segundo, y esto es lo más importante, porque no sabemos exactamente cuáles son los méritos para ascender a un estadio existencial superior. En última instancia, acceder a la Unión Divina es una misión individual, y cada persona verá si se atiene a los dogmas de su respectiva religión, secta o iglesia, o si decide investigar y reflexionar mucho más en cuanto a este tema capital. Nadie puede estar seguro de que alcanzará la vida eterna. Bajo el supuesto de que existiera la posibilidad de saber el resultado de la apuesta, ¿Existe alguna persona que apostaría su propia vida a que tiene garantizado el acceso a la Unión Divina? Y al existir incertidumbre, existe un riesgo, el riesgo de quedar fuera de un estadio existencial de plenitud.


Entonces: ¿Existe vida después de la muerte? Es muy posible. Bajo la óptica del espiritualismo metafísico no cabe duda.


¿Se obtiene gratuitamente, con solo creer en una religión y practicar algunos de sus preceptos? Difícilmente algo tan valioso puede ser obtenido con un desempeño básico y mediocre.


¿Se requiere de un trabajo espiritual sobresaliente, que supere las mismas expectativas de Dios? Parece ser lo más lógico y razonable, desde el punto de vista de la planificación, del emprendedurismo, de la ética universal, de la pansofía  y de la superación personal ascética- espiritual.


¿Cómo son los méritos para ese desempeño sobresaliente? Remitirse a lo dicho anteriormente, sobre la Iglesia del Fundamento de la Incondionalidad.  

viernes, 1 de febrero de 2013

Un nuevo capítulo para mi relato "El mundo, si todos fuésemos iluminados"

He publicado un nuevo capítulo, el No. 10 de mi relato "El mundo, si todos fuésemos iluminados" para continuar con la historia de la Gran  Revelación Universal o Divina, en la cual, el Poder Superior somete a la humanidad a una prueba máxima de dominio sobre su personalidad egoísta, la cual es la culpable en gran medida del mundo mezquino, excluyente y defectuoso en extremo, que tenemos hoy día. Un mundo por el que sentiríamos mucha vergüenza e indignación, si existieran otros mundos con civilizaciones mucho más virtuosas, éticas, incluyentes y comprometidas con el desenvolvimiento espiritual. Mi obra "El mundo, si todos fuésemos iluminados", a fin de cuentas persigue que visualicemos el mundo como nos gustaría que fuera a todos aquellos que  gracias al conocimiento de la Sabiduría Antigua (que incluye por supuesto al Esoterismo clásico), de la Filosofía Práctica,de la ética universal perenne, el Espiritualismo psicológico y de la Fe Trascendental (la que está al servicio del Yo Superior), hemos dado el paso al frente para salirnos del gran rebaño de ovejas domesticadas, y que hagamos lo máximo posible a nivel individual para acercarnos a ese modelo ideal.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Cuatro nuevos capítulos para mi relato "El mundo, si todos fuésemos iluminados"

Hola amigos y amigas, he publicado cuatro nuevos capítulos en mi página "El mundo, si todos fuésemos iluminados", los capítulos 6, 7, 8 y 9. En esta página de mi blog, disfrutarás de un relato que  trata sobre lo que pasaría a la humanidad si el Poder Superior de pronto se revela en las mentes y conciencias de todos los hombres y mujeres del planeta (independientemente de su creencia religiosa o convicciones espirituales) y les encarga hacer una revolución social, ecológica, económica y espiritual que transforme el mundo actual tan defectuoso, mezquino, mediocre, precario, extremadamente injusto, desigual y predador del medio ambiente, en un mundo virtuoso y coherente con los principios humanistas y de la ética universal. Dicha revolución o transformación es una tarea de todos los seres humanos que al ser iluminados por una Gran Revelación Divina, no tienen duda en cuanto a lo que hay que hacer: Cambiar el mundo en forma radical (y además el Poder Superior en su revelación ha dado un plazo de 10 años). De esta manera Dios le ha facilitado la gran tarea al mundo, en lo que respecta a lo que hay que hacer. Pero la segunda parte de la Misión ha quedado pendiente y es responsabilidad de la humanidad cumplirla: ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo sustituir el sistema capitalista basado en el consumo indiscriminado de los recursos naturales, en el crecimiento económico y en el consumo desaforado, y a la vez, erradicar la miseria, la pobreza y la desigualdad extrema en la distribución del ingreso? ¿Cómo lograr una vida digna y con cierto grado de calidad para los 7 mil millones de habitantes del planeta, sin tener que estar escuchando a los tecnócratas hablando de la imperiosa necesidad del crecimiento económico, basado en el motor de la economía de mercado sin regulaciones, aunque sea a costa de la salud de nuestra madre Tierra y de la miseria de millones de almas?

Ingresa a mi página y juntos iremos resolviendo este enigma

domingo, 2 de diciembre de 2012

ESPIRITUALISMO ÉTICO Y EL FUNDAMENTO DE LA FELICIDAD ABSOLUTA

“Y qué es la felicidad? Un estado de plenitud interna desbordante que no tiene que ver con ningún condicionamiento externo”. Susana López, monja budista de El Garraf.


“La alegría no tiene causa y surge de adentro como alegría de Ser; es parte esencial del estado interior de paz…La paz de Dios”. Eckart Tolle.

Los disidentes del gran rebaño procuramos en la medida de nuestras limitadas posibilidades, tener un estilo de vida coherente con el Perfecto Orden Divino de la Ley Eterna, la cual nos manda amar las cosas ordenadamente conforme dicho orden, de tal manera que no debemos preferir lo material a lo espiritual,  ni lo efímero a lo eterno ni lo cómodo y placentero a lo virtuoso. Para guardar fidelidad con el Orden Divino, necesitamos liberarnos del dominio tan enorme que ejercen los deseos y las emociones, así como de los placeres que nos deparan los bienes exteriores y también, de los apegos enquistados en éstos últimos. Tengamos muy claro que la impenitencia caracteriza en forma clara y precisa a la naturaleza humana, pero haciendo una aclaración: la obsesión no es con el pecado en su forma ortodoxa y convencional, sino con los bienes materiales/personales y con todo tipo de condicionamiento exterior (aquí podemos incluir los motivos, los deseos, las emociones). Nuestra mente egoísta y calculadora (Kama Manas) nos impide entender y ser conscientes de que no debemos ser  tan débiles, tan mediocres, tan mezquinos, tan endebles, tan miserables, como para necesitar siempre de condicionamientos exteriores surtidores de placeres transitorios para encontrarle un sentido lógico a nuestras vidas (lo cual es evidencia clara de que no contamos con ningún grado de expansión de nuestra conciencia). La impenitencia histórica de la humanidad mantiene anclado al hombre en su cuaternario inferior (es decir, en su naturaleza animal instintiva y egoísta) y hasta las mismas religiones monoteístas -por su carácter exotérico- se han encargado de reforzar ese repudiable destino.

De tal manera que somos seres cuyo bienestar siempre está condicionado a elementos o motivos externos. No somos más que meros engranajes –fácilmente sustituibles- de una maquinaria con disfraz de sociedad, orientada al trabajo remunerado, al consumo, al desarrollo material y pragmático,  a la ostentación, a la acumulación. La libertad individual que disfrutamos al formar parte de semejante maquinaria está condicionada por la dependencia con los deseos y las emociones, por los apegos y los placeres, por una vida que requiere de motivos exteriores y casi todos superficiales para que tenga sentido. Por todo lo anterior, nuestra libertad individual se encuentra restringida a lo que YO TENGO, cuando lo idóneo es que sea una libertad muy amplia (sin condicionamientos exteriores), y para lo cual debería estar sustentada fundamentalmente en lo que YO SOY (expansión de la conciencia y el entendimiento). Y cuanto más logremos expandir nuestra conciencia y entendimiento, más nos acercaremos a la Libertad Absoluta.

En la monografía anterior, habíamos indicado que para lograr dicha expansión, se requiere de un acervo de recursos intelectuales y espirituales que deben formar parte del “portafolio” de todo profesional del Espiritualismo Ético, y al final de la monografía hicimos un recuento de todas esas herramientas tan importantes. En la medida que seamos capaces de expandir nuestra conciencia y entendimiento y además, como segunda condición, de cultivar y desarrollar hábitos éticamente correctos que le permitan crecer a nuestra voluntad clarificada y espiritual, tales como por ejemplo, un estilo de vida modesto, discreto, austero, ordinario (solo externamente) y comprometido con el logro de la Unión Divina; un estilo de vida con  rasgos ascéticos, estoicos, apáticos y ataráxicos; un estilo de vida fiel al Perfecto Orden Divino de la Ley Eterna; un estilo de vida gobernado por el Yo Superior o Triada, y no por el yo inferior o cuaternario; un estilo de vida con alto grado de misticismo, de reflexión y de meditación, entonces en esa misma medida podremos disfrutar en forma habitual de la Libertad Absoluta, no solo durante las meditaciones sino también como algo normal dentro de nuestra rutina de vida. Y lo importante aquí, es que dicha Libertad Absoluta es el sustento de la Felicidad Absoluta, es el paso previo, la condición necesaria para acceder a esa que es la experiencia mística más arrebatadora y elocuente de todas.

Recordemos que el cuaternario inferior del ser humano está conformado por cuatro tipos de cuerpos que son: el físico, el vital energético, el astral (las emociones) y la mente de deseos, egoísta/calculadora. Todos los hombres y mujeres por definición estamos sometidos en mayor o en menor grado al dominio mental de dicho cuaternario. Existe un pequeño grupo de seres humanos que hemos reconocido e identificado dicho fenómeno y nos hemos convertido en emprendedores espirituales, es decir, en personas que luchamos contra el cuaternario y aspiramos a ejercer un cierto control sobre él, con base en el desarrollo de nuestra Triada Superior (conformada por la inteligencia inegoísta, por la intuición y por la voluntad clarificada/espiritual). Y por otro lado, existe un grupo constituido por la inmensa mayoría de habitantes del planeta que para empezar no se cuestionan adecuadamente la deplorable situación de la especie humana, y por ende, mucho menos van a acceder y a entender los fundamentos necesarios para revelarse contra el régimen totalitario de la personalidad. Este enorme grupo es el gran rebaño.
Indistintamente de si eres un emprendedor espiritual o un miembro más del gran rebaño, lo cierto es que a todos los seres humanos nos cuesta muchísimo (a los segundos mucho más que a los primeros por supuesto) concebir la felicidad si la misma no está condicionada a la posesión de determinado bien tangible o intangible (que por definición son de carácter externo). Los hombres y mujeres tenemos diferentes tipos de necesidades y diferentes escalas de valor  para las mismas. La felicidad de nuestra personalidad egoísta (o de nuestro cuaternario inferior) depende imperativamente de la satisfacción de las mismas. Para que haya felicidad, debe haber un sentido o una razón de ser de la vida, en caso contrario nos sentiríamos totalmente vacíos. Es decir, necesitamos de motivos, los cuales nos inducen a buscar la satisfacción de necesidades, las cuales lamentablemente están condicionadas por elementos exteriores. Pero pensemos en lo siguiente: Todos aspiramos a una vida eterna luego de morir, pero en dicha vida o estadio existencial -si efectivamente es eterna e inmaterial- no pueden existir las necesidades de ningún tipo, ni las emociones y nos deseos, ni las pasiones, ni los motivos, nada de esto tiene sentido o utilidad. Nuestra felicidad en el plano terrenal se sustenta en motivos exteriores –ajenos a nuestra vida interior- y en necesidades satisfechas o aspiraciones, pero en el plano inmaterial y eterno, ella no puede sustentarse en nada que represente un condicionamiento, como lo es el caso típico de una necesidad satisfecha o por satisfacer. Surge así una terrible contradicción, ya que en esta vida buscamos la felicidad con base en lo que Yo Tengo (nuestro yo inferior o cuaternario), pero en la futura vida eterna tendremos que ser felices con base en lo Yo Soy (nuestro yo superior o Triada). ¿Estaremos preparados de antemano para un cambio existencial tan radical y misterioso? ¿Y si aún estamos muy apegados con los bienes exteriores? (Recordemos que nuestros principales apegos se manifiestan con el yo inferior de nuestros seres amados y congéneres en general; con los placeres y deseos no virtuosos; con los bienes materiales y personales en general; con la vanidad y con los problemas y las preocupaciones). ¿Y si el Poder Superior considera que aún no estamos preparados para semejante cambio? Y de ser así ¿Nos podría someter a algún tipo de proceso de aprendizaje que implique dolor y sacrificio? Con estas preguntas entramos en el tema de la escatología, por lo que deberíamos revisar lo propuesto en una monografía anterior titulada “El Espiritualismo Ético, el Dharma y la Escatología Esotérica”.

Pero retomemos el punto inicial de discusión de éste último párrafo y de toda esta monografía: la esencia de la Felicidad Absoluta.  Si la felicidad de un ente inmaterial está desprovista de motivos, de deseos, de emociones, de placeres, de pasiones, de bienes materiales y personales, y si sabemos que al morir seremos entes inmateriales, entonces ¿Nos le parece lógico, correcto e imperativo tratar de experimentar ese mismo tipo de felicidad en esta vida terrenal llena de ilusiones con las cosas transitorias y de ignorancia en relación con la Sabiduría Antigua? ¿No creen ustedes que es lo menos que el Poder Superior puede esperar de nosotros como condición para acceder a la unión con Él?

Y tal y como lo vimos en un párrafo anterior, el paso previo para acceder a la Felicidad Absoluta es la Libertad Absoluta. El proceso completo es así: Primero tenemos que cumplir con el Principio de la Incondicionalidad no sólo durante nuestras sesiones de meditación, sino también durante nuestra rutina de vida, es decir, es un fundamento que debemos incorporar a nuestro estilo de vida que nos diferencia del gran rebaño. Es uno de esos hábitos éticamente correctos que debemos cultivar y desarrollar para estimular el crecimiento de nuestra voluntad clarificada y espiritual. Básicamente dicho principio consiste en aprender a tener una vida de calidad sin requerir de motivos exteriores, de deseos y emociones, de placeres no virtuosos, sin exceso de apegos con los bienes materiales/personales. Una vida de indiferencia hacia todo bien o condicionamiento exterior. Cumpliendo de esta manera con dicho principio, accedemos a la Libertad Absoluta. Y logrando madurar y consolidar dicha libertad, finalmente podremos alcanzar por instantes la arrebatadora experiencia mística de la Felicidad Absoluta por medio de la meditación.

viernes, 2 de noviembre de 2012

ESPIRITUALISMO ÉTICO Y LA EXPANSIÓN DE LA CONCIENCIA


Todos los días al despertarnos lo primerísimo que tenemos que hacer es traer a nuestra mente una idea fundamental del Espiritualismo Ético: ¿Cuáles son la Misión y la Visión de mi vida como ser espiritual en este mundo? La Misión: trascender mi personalidad egoísta (o cuaternario inferior) a través de una planificación estratégica, que me potencie para concretizar la Visión, la cual consiste en alcanzar la Unión Divina. Con esta idea neurálgica impresa en nuestras mentes, como primer acto racional de cada nuevo día, trazaremos la senda correcta a seguir para avanzar paso a paso pero progresivamente en el proceso de cumplir efectiva y permanentemente con el principio de la incondicionalidad, el cual significa que hemos sido capaces de conquistar en menor o en mayor grado la libertad absoluta, aquella que no está condicionada por ningún deseo, ninguna emoción, ningún apego con bienes materiales o personales. Si no pudiésemos gozar de dicha libertad con cierta frecuencia, nos resultaría imposible cumplir con la Misión y aspirar a esa maravillosa Visión que es la Unión Divina. Y tal y como dijo Goethe: “Aún nadie se ha perdido en un camino recto”.

Y en relación con la  planificación  requerida para concretizar la Misión: ¿En qué consiste la misma? En la expansión de nuestra conciencia y entendimiento, para lo cual se requiere de un acervo de recursos intelectuales y espirituales que vamos a nombrar a continuación y que deben formar parte del “portafolio” de todo profesional del Espiritualismo Ético. Además necesitamos  cultivar y desarrollar hábitos éticamente correctos que le permitan crecer a nuestra voluntad clarificada y espiritual. En una monografía anterior del 8 de junio de este año, llamada “Espiritualismo Ético, el Dharma y la escatología esotérica”, hice mención a todos esos recursos tan importantes, pero tratándose de un tema tan capital, me parece que es imperioso y oportuno volver a repasarlos, para tomar conciencia de que constituyen un conjunto de herramientas muy valiosas que deben estar contenidas en tu portafolio de uso personal, para el crecimiento de tu Yo Superior. Luego, al ser el Dharma el propósito de la vida, entonces nuestra Misión y Visión son los componentes fundamentales de dicho Dharma.

La inmensa mayoría de seres humanos desconocen el cúmulo de conocimientos de la Sabiduría Antigua, de la Pansofía, de la Ética Universal, atemporal y perenne y de la Espiritualidad Ética. Constituyen el gran rebaño de hombres y mujeres que viven en el mundo de la ilusión y la ignorancia.  Un ejemplo de lo anterior, es que para todas ellos y ellas la principal connotación que tiene la palabra profesional, es la de personas que han obtenido un título universitario de las ciencias económicas, médicas, sociales, de las ingenierías, de las artes, etc. También de los hombres y mujeres que son profesionales de los deportes: fútbol, baloncesto, beisbol, fútbol americano, boxeo, tenis, etc. También de las actrices y actores del cine y  la televisión. Pero para los que hemos entendido y aceptado que ese mundo de ilusión e ignorancia es un mundo mezquino, vergonzoso y repudiable, la única connotación que cuenta es la del profesional del espiritualismo ético, controlador de su yo inferior, de su personalidad egoísta, feroz combatiente de los deseos y emociones de su mente calculadora (Kama Manas). Quienes aborrecemos a dicho mundo de ilusión e ignorancia por ser un mundo agitado, superficial, desigual en extremo y dominado por la superación material-personal, nos consideramos sus disidentes y luchamos implacablemente por liberarnos de él. Nos caracteriza la lucha que emprendemos diariamente por alcanzar el objetivo de contar con un estado anímico de plena satisfacción que en lugar de depender para ello de los deseos, las emociones y placeres, dependa fundamentalmente del desarrollo de nuestra vida interior y de la libertad absoluta, la que no está condicionada por ningún bien exterior. De esta manera logramos diferenciarnos del gran rebaño, y tratamos de tener el profesionalismo suficiente en materia de desempeño espiritual y de expansión de la conciencia, para acceder a la Unión Divina.

En la monografía anterior que se refiere a la dependencia psicológica con los deseos y las emociones, comentamos en detalle el tema del perfecto orden divino que por definición, los seres humanos llevamos impreso en nuestras mentes y en forma intuitiva también. Dicho orden está expresado a través de la ley eterna expuesta por San Agustín de Hipona en su obra El Libre Albedrío. En forma lacónica y elocuente, podemos decir que dicha ley nos manda amar las cosas ordenadamente conforme su grado de perfeccionamiento espiritual, y no preferir lo material a lo espiritual, ni lo efímero a lo eterno ni lo cómodo y placentero a lo virtuoso. En este sentido, los disidentes del gran rebaño nos tomamos muy en serio el cumplimiento de dicha ley eterna y en verdad que nos desvelamos por llevar un estilo de vida que sea lo más consecuente posible con dicho orden divino. Evidentemente, semejante forma de vivir constituye una muestra significativa de nuestro profesionalismo en materia de desempeño espiritual.

Para el gran rebaño, el sentido del vocablo “éxito” tiene una connotación de conquistas materiales y personales. Es así que famosos personajes de la política, del deporte, del cine y la televisión, de los negocios, de las ciencias, son considerados mediática y socialmente muy exitosos, y normalmente su éxito va acompañado de una buena cantidad de dinero. En el imaginario social de la domesticación cultural, aquella persona de origen humilde que se sobrepuso a sus limitaciones económicas y obtuvo su profesión universitaria, y se destacó en su ámbito profesional, y logró cierto grado de ostentación material y personal, es una persona que “triunfó en su vida”; es una persona “exitosa” y modelo a seguir. Pero para los disidentes del gran rebaño, el éxito por el que luchamos con tanta pasión y por medio de una planificación estratégica, no pertenece a este mundo agitado, superficial y dominado por la superación material-personal, por la ilusión y por la ignorancia, sino que dicho éxito pertenece al mundo del Yo Superior, del Yo Espiritual, de la libertad absoluta!

Finalmente, las herramientas o recursos de nuestro portafolio o acervo espiritual son los siguientes:

-La filosofía práctica, principalmente la ética normativa y el espiritualismo ético. Un libro representativo es “El Libre Albedrío” de San Agustín de Hipona.
-La filosofía especulativa, concretamente la metafísica y la ontología. Una obra representativa es “El Ente y la Esencia” de Santo Tomás de Aquino.
-La filosofía antigua o clásica, principalmente las posturas éticas del ascetismo, el estoicismo, la apatía y la ataraxia.
-La ética universal atemporal, especialmente en lo que se refiere a los valores y las virtudes perennes.
-La sabiduría antigua y el esoterismo clásico, serio.
-La fe trascendental, que yo defino como la fe al servicio de la triada superior (Manas o inteligencia inegoísta al servicio de los demás; Budhi o vehículo intuicional que nos conduce al misticismo y el Atma o voluntad clarificada y espiritual) o al servicio del yo superior, en oposición a la fe ordinaria y mezquina, que se encuentra al servicio del cuaternario inferior o personalidad egoísta, al servicio de los deseos y emociones del yo inferior.
-La escatología esotérica.